La Corte Suprema de Estados Unidos ha dado inicio a su período judicial 2026-2027, un ciclo que promete estar cargado de decisiones significativas y que llega con la sombra de las políticas del expresidente Donald Trump aún presente, a pesar de su ausencia en la agenda inmediata del tribunal. Los nueve jueces se enfrentarán a casos que abarcan desde la inmigración y la tenencia de armas hasta la responsabilidad de empresas por el cambio climático, todo ello mientras el tribunal atraviesa uno de sus momentos de menor confianza ciudadana en décadas.
Aunque se anticipaba un respiro tras meses de intensos enfrentamientos con la Casa Blanca durante el mandato de Trump, la corte se prepara para dilucidar disputas relevantes que surgieron de su administración. Entre los temas más destacados se encuentran las políticas de detención obligatoria para inmigrantes en proceso de deportación y la controversial iniciativa para enviar a migrantes a terceros países, con los que no tienen vínculo alguno. Estas decisiones podrían impactar profundamente la vida de miles de personas y redefinir criterios migratorios.
La tenencia de armas también será un foco importante. El tribunal revisará la legalidad de las prohibiciones de rifles AR-15 y armas semiautomáticas similares en estados como Connecticut y el condado de Cook, Illinois. Este caso, que se basa en la histórica decisión de 2008 sobre la Segunda Enmienda, tiene el potencial de expandir o limitar significativamente el derecho a portar este tipo de armamento.
Otro frente crucial es la responsabilidad de las compañías de combustibles fósiles por los daños derivados del cambio climático. El tribunal examinará si los estados y ciudades pueden demandar a estas empresas por miles de millones de dólares, en un caso que podría sentar un importante precedente para futuras acciones legales relacionadas con el impacto ambiental.
Además de estos asuntos, la corte podría verse envuelta en litigios relacionados con las elecciones de medio mandato, que se celebran en menos de un mes. Tras pronunciarse sobre el voto por correo y la redistribución electoral, el tribunal se prepara para posibles disputas que podrían surgir a raíz de los resultados de los comicios.
Cabe destacar que el tribunal inicia este periodo con una valoración ciudadana históricamente baja. Una encuesta reciente de Gallup revela que menos de la mitad de los adultos estadounidenses confía en la institución, un reflejo de las tensiones y el escrutinio público al que ha estado sometido el máximo tribunal.