
La calidad del transporte público en Cancún se encuentra bajo la lupa de sus usuarios, quienes han manifestado su descontento por medio de diversas problemáticas. Las quejas se centran en tiempos de espera excesivos, el deterioro de las unidades y la creciente preocupación por la seguridad, llegando incluso a reportarse casos de robo.
Deni Miranda Peña, usuaria de las rutas 69 y 26, señaló que las frecuencias de paso son insuficientes para su traslado a la avenida Las Torres. Critica que el servicio, con un costo de diez pesos, no ofrece el nivel de comodidad ni seguridad esperado, a diferencia de otras ciudades donde la misma tarifa se traduce en mejores condiciones. «No me siento segura al viajar en ninguna modalidad», afirmó.
Por su parte, Ainhara propuso una reestructuración de rutas, sugiriendo el reemplazo de las combis por más autobuses. Si bien estaría dispuesta a un incremento en la tarifa a cambio de mejores unidades y tiempos de espera reducidos, la seguridad sigue siendo una prioridad en su exigencia.
La inseguridad a bordo de las unidades es una realidad palpable. Yibrant relató haber sido víctima del robo de su teléfono móvil mientras viajaba, e incluso haber identificado al presunto ladrón en la misma unidad. Este incidente lo llevó a solicitar mayor vigilancia e inspecciones, destacando cómo el miedo puede disuadir a otros pasajeros de intervenir.
Además de los robos, también se han registrado quejas sobre conductores que exceden los límites de velocidad. Ante este panorama, los usuarios han hecho un llamado directo a las autoridades municipales y del sector movilidad para que atiendan de manera integral tanto las condiciones físicas de las unidades, como la seguridad y la regularidad del servicio.

