NacionalUncategorized

Casi un eclipse total: Luna casi engullida por la sombra terrestre ilumina el cielo mexicano

La noche del jueves 27 de agosto ofreció a los mexicanos un espectáculo celestial sin igual: un eclipse lunar parcial de profunda intensidad. Durante su fase máxima, la Luna fue cubierta en un asombroso 96% por la sombra más oscura de la Tierra, la umbra, lo que provocó que visualmente pareciera un eclipse total.

Aunque astronómicamente se catalogó como parcial, dado que una pequeña porción del disco lunar permaneció fuera de la umbra, el fenómeno brindó una imagen impactante. De acuerdo con el Instituto de Radioastronomía y Astrofísica (IRyA) de la UNAM, la fase penumbral comenzó a las 20:33 horas, alcanzó su punto culminante a las 22:12 y concluyó cerca de la medianoche, a las 23:51, en tiempo del centro de México.

Este tipo de eclipses ocurren cuando la Luna, en su órbita, atraviesa la sombra que proyecta nuestro planeta, un evento que solo es posible durante la fase de Luna llena. La sombra terrestre se compone de una zona exterior menos densa, la penumbra, y una región central, la umbra, donde la luz solar es bloqueada.

Durante el eclipse, fue posible apreciar tonalidades rojizas, anaranjadas o cobrizas en la parte eclipsada de la Luna. Este efecto se debe a que parte de la luz solar atraviesa la atmósfera terrestre, la cual dispersa las longitudes de onda más cortas (azules y violetas), permitiendo que las rojas y anaranjadas lleguen a la Luna y la iluminen, similar a lo que ocurre en amaneceres y atardeceres.

A pesar de que popularmente se le ha llamado «Luna de sangre», los astrónomos recalcan que esta denominación se asocia más a los eclipses totales. No obstante, el espectáculo de esta noche fue igualmente cautivador y pudo ser observado a simple vista en gran parte del continente americano, siempre y cuando las condiciones meteorológicas lo permitieran. Desde la península de Yucatán hasta Baja California, pasando por la Ciudad de México, los mexicanos pudieron disfrutar del evento. A diferencia de los eclipses solares, los eclipses lunares no requieren ningún tipo de protección especial para su observación directa.

El evento astronómico también se apreció en otros tres continentes, incluyendo Europa, África y la porción occidental de Asia, consolidando un espectáculo global que capturó la atención de miles de personas, incluso aquellas que, como en el Estado de México, enfrentaron el cielo nublado y siguieron la transmisión en tiempo real gracias a iniciativas como las de la NASA y la alerta Sassla.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba