
Barcelona vivió una tarde de caos y violencia el sábado, cuando una protesta convocada en redes sociales, principalmente a través de TikTok, degeneró en actos vandálicos y enfrentamientos con los Mossos d’Esquadra. El saldo final fue de 128 detenidos, de los cuales 73 eran menores de edad, y 15 policías resultaron heridos, cuatro de ellos de carácter grave.
La concentración, que reunió a cientos de jóvenes en la Plaza de Cataluña, muchos vestidos de negro, replicó patrones de protestas violentas observadas recientemente en otras ciudades europeas. Los disturbios incluyeron el vandalismo de 23 comercios, la provocación de 33 incendios que requirieron la intervención de bomberos, y el decomiso por parte de la policía de objetos como armas blancas, espráis, pasamontañas, pirotecnia y piedras.
Las acciones violentas se prolongaron hasta horas avanzadas de la noche, con grupos encapuchados destrozando escaparates y saqueando locales de diversos giros, como electrónica, ropa, calzado y ópticas. Paralelamente, se incendiaron mobiliario urbano, toldos de terrazas y se crearon barricadas con contenedores de basura, motocicletas y bicicletas.
En el ámbito político, la situación generó declaraciones cruzadas. El especialista en redes sociales, Marcelino Madrigal, señaló que la conexión entre los disturbios franceses y la calle española es construida por medios de derecha y que las protestas son transversales y heterogéneas, sin relación directa con la inmigración. Por su parte, el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, relacionó los incidentes con el gobierno de Pedro Sánchez, acusando a cargos de la izquierda radical y al propio PSOE de justificar la tensión. Desde Vox, también se vinculó al gobierno socialista con el caos, advirtiendo un escenario de «caos o VOX».

