
El gobierno de Estados Unidos ha intensificado sus exigencias hacia México para que acelere las acciones contra los cárteles del narcotráfico. Según un reporte del diario The New York Times, Washington ha propuesto una ampliación del intercambio de inteligencia y la posible participación de agentes estadounidenses en operativos dentro de territorio mexicano.
El rotativo estadounidense detalla que funcionarios de ambos países han descrito una presión creciente por parte de Washington hacia la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum. En semanas recientes, se habrían entregado memorandos que sugieren la inclusión de personal de seguridad estadounidense en misiones contra los cárteles, así como una mayor implicación en el ámbito de la seguridad mexicana.
La motivación detrás de esta presión, según la investigación, estaría ligada a la búsqueda de resultados concretos en materia de seguridad por parte del gobierno estadounidense que puedan ser presentados como un logro público ante las próximas elecciones intermedias en Estados Unidos. Factores como el alza en los precios de la gasolina y la inflación persistente han representado un desafío para el Partido Republicano.
Este planteamiento ha generado nuevas tensiones en la relación bilateral, sumándose a declaraciones previas del expresidente Donald Trump sobre la posibilidad de intervenciones militares. La presidenta Sheinbaum ha expresado consistentemente su oposición a este tipo de acciones, defendiendo una cooperación basada en el respeto a la soberanía nacional y la ausencia de subordinación.
Fuentes citadas por The New York Times indican que el abatimiento de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, ocurrido en febrero pasado, ayudó a mitigar temporalmente la presión sobre el gobierno mexicano. Adicionalmente, un sector considerable de oficiales militares y de seguridad estadounidense considera que las fuerzas mexicanas ya están colaborando a un nivel sin precedentes, y advierten que una acción unilateral podría ser contraproducente, alterando la cooperación bilateral, exacerbando la violencia del narcotráfico y potencialmente desencadenando una crisis migratoria.
