
La otrora joya turística de la Riviera Maya, Tulum, atraviesa una profunda crisis que se manifiesta en su aeropuerto casi desierto, hoteles con baja ocupación y negocios al borde del colapso. La reciente inauguración del aeropuerto en 2023, concebida para desahogar el tráfico de Cancún y potenciar la región, hoy se ve opacada por la retirada de aerolíneas clave como Aeroméxico, Volaris y American Airlines, que han reducido drásticamente sus rutas, dejando en la pista principal un único avión de Viva Aerobus durante extensas horas.
La disminución en la conectividad aérea se suma a una caída del 33% en el tráfico de pasajeros desde 2025, según datos que contrastan con el auge post-pandemia que había posicionado a Tulum como un destino internacional de primer orden, incluso superando en precios a otros puntos de la región como Playa del Carmen. Esta situación ha llevado a un incremento de locales comerciales cerrados, ejemplificado por el caso del hotel Maya Tulum, actualmente vacío y con mobiliario abandonado en la playa, donde el sargazo se acumula sin ser intervenido.
Hoteleros alertaron desde hace un año sobre un descenso del 10% en la ocupación, una preocupación que ahora comparten las aerolíneas ante la dificultad de rentabilizar los vuelos. La situación económica ha golpeado a los trabajadores locales, como es el caso del esposo de Blanca Ramírez, originario de Chiapas, quien ahora trabaja jornadas reducidas y complementa ingresos con carpintería ante la disminución de la demanda de cuartos en renta.
El problema del sargazo, que en 2026 ha registrado su mayor concentración en el Caribe según la NASA, agrava la situación. La alga, al descomponerse, libera sulfuro de hidrógeno, afectando tanto a los ecosistemas como al atractivo turístico. Aunque el gobierno ha implementado medidas de limpieza y contención, estas no han sido suficientes para cubrir todo el litoral, dejando a gran parte de la zona hotelera a merced del fenómeno.
A pesar del panorama sombrío, persiste cierto optimismo ante la próxima temporada alta de Navidad. Sin embargo, la caída en la afluencia turística se refleja también en la zona arqueológica, donde los visitantes pasaron de 74,385 en septiembre de 2024 a solo 22,100 en el mismo mes de 2026. La controversia sobre el cobro para acceder al sitio arqueológico, recientemente eliminada, y los problemas de infraestructura urbana como el alumbrado público y bacheo, contrastan con las campañas gubernamentales como «Tulum Renace» y la apuesta por nuevas rutas aéreas desde Canadá para reactivar el aeropuerto.

