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Peso mexicano sufre golpe y cotiza en máximos de casi seis meses; analistas debaten si es tendencia o episodio

El peso mexicano ha experimentado una notable depreciación, cotizando hasta en 17.75 unidades por dólar, su nivel más débil desde principios de abril. Este movimiento representa una pérdida de valor cercana al 1.2% en un solo día, y acumula una depreciación de alrededor del 3.5% en menos de tres semanas.

Diversos factores han convergido para presionar la moneda mexicana. Entre ellos, destaca el alza de la tasa de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) a un rango de 3.75% a 4.00%, su primer incremento desde julio de 2023, con la expectativa de al menos una alza adicional este año. Paralelamente, el Banco de Japón elevó su tasa a 1.25%, la más alta en 31 años, y la retórica del presidente estadounidense Donald Trump, quien calificó a México como «el epicentro de la violencia de los cárteles», ha reintroducido una prima de riesgo propia.

Estos eventos han afectado el atractivo financiero del peso, principalmente al reducir el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos. Con el Banco de México (Banxico) en 6.50% y la Fed en 4.00%, la ventaja para invertir en pesos se ha contraído a entre 250 y 275 puntos base, el nivel más bajo en más de una década. Esto impacta directamente en la operación de «carry trade», que se nutría de esta diferencia.

A este escenario se suma la preocupación por posibles restricciones a las exportaciones estadounidenses de diésel, combustible del cual México importa una tercera parte, principalmente de EE.UU. Una medida de este tipo podría afectar el transporte, la agricultura y la industria nacional, además de presionar las finanzas públicas.

Analistas debaten si este desplome es un ajuste pasajero o el inicio de una nueva tendencia. Si bien el peso aún conserva una apreciación cercana al 3% en el año, la coyuntura actual, marcada por el cambio de postura de los bancos centrales y la prima de riesgo geopolítico, ha llevado a algunos expertos a considerar que el fin de la tendencia de apreciación del peso podría estar cerca.

En este contexto, se mantiene la expectativa de que Banxico mantendrá su tasa de referencia en 6.50%. Sin embargo, el tono de su comunicado será crucial, especialmente si reconoce la nueva dinámica de la Fed y la compresión del diferencial, y si el tipo de cambio reaparece como un riesgo para la inflación.

La depreciación del peso también se observa en un contexto global de fortaleza del dólar. El índice dólar (DXY) ha mostrado ganancias, impulsado por datos económicos positivos en EE.UU. Las monedas de mercados emergentes, particularmente las latinoamericanas como el peso colombiano y el mexicano, han sido las más afectadas, evidenciando la sensibilidad de estas divisas a los movimientos en las tasas de interés y al «carry trade».

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