París, Francia.- La ola de protestas estudiantiles en Francia, que ya suma semanas, continúa demandando un incremento significativo en los recursos destinados a la educación. Centenares de miles de jóvenes de institutos y universidades han tomado las calles para manifestar su descontento ante la falta de profesores, el deterioro de las instalaciones escolares y deficiencias en el acceso a la educación superior.
Las reivindicaciones principales, condensadas en «diez medidas de emergencia», incluyen la contratación masiva de docentes y personal administrativo, así como la garantía de sustituciones ante ausencias, que según estimaciones del sindicato Snes-FSU, afectaron al 53% de los centros al inicio del curso. La ratio de alumnos por clase, que en 2025 alcanzó un promedio de 30, también es un punto clave, buscando una reducción que permita una mejor atención educativa.
En el ámbito universitario, las organizaciones estudiantiles Fage, Union étudiante y Unef reclaman reformas en las plataformas de acceso Parcoursup y Mon Master, señaladas por su falta de transparencia y efectos selectivos. Además, solicitan la creación de 250.000 plazas adicionales y una mejora sustancial en las becas para estudiantes con menos recursos.
El gobierno francés, aunque ha prometido «respuestas concretas, rápidas y con financiación completa» para finales de octubre, enfrenta una presión creciente. Las protestas han puesto de manifiesto las tensiones entre las demandas ciudadanas por inversión en servicios públicos y la austeridad fiscal, en un contexto de elecciones presidenciales.
La respuesta política a la crisis ha sido polarizada. Mientras figuras de la extrema derecha apuntan a la responsabilidad de los manifestantes por los daños a las instalaciones, la izquierda ha mostrado un apoyo explícito a las demandas estudiantiles. Encuestas recientes indican que, si bien la mayoría de los franceses considera legítimas las peticiones, existe una percepción dividida sobre la continuidad de las protestas.
El Ministerio de Educación reportó que, si bien el número de institutos cerrados ha disminuido, la movilización persiste con bloqueos y manifestaciones, algunas de las cuales han derivado en enfrentamientos con la policía, generando un debate sobre el uso de la fuerza.