Nacional

México Reducen Refugio para Vaquita Marina: Debate Abierto Entre Conservación y Pesca

Las autoridades mexicanas han anunciado una significativa modificación en las medidas de protección para la vaquita marina (Phocoena sinus), el mamífero marino más amenazado del mundo y endémico del Alto Golfo de California. La decisión, que reduce el área prohibida para el uso de grandes redes de enmalle y agalleras de 11,106 a 1,562 kilómetros cuadrados, ha desatado un intenso debate entre ambientalistas y especialistas.

Organizaciones conservacionistas, como el Centro para la Diversidad Biológica y el Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales (NRDC), han expresado su profunda preocupación, argumentando que esta apertura a la pesca en aproximadamente 9,500 kilómetros cuadrados adicionales pone en mayor riesgo de extinción a la especie, de la cual se estima que solo quedan entre siete y diez ejemplares según avistamientos de 2025.

Por otro lado, autoridades y un sector de científicos defienden la medida como una adaptación necesaria ante un complejo escenario que involucra los medios de subsistencia de los pescadores locales y la limitada capacidad de vigilancia, agravada por la influencia del crimen organizado en la pesca ilegal de totoaba (Totoaba macdonaldi).

Lorenzo Rojas Bracho, presidente del Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita (CIRVA), explicó que la reconfiguración del polígono responde a la concentración observada de las vaquitas en un hábitat óptimo, identificado a través de monitoreos acústicos desde 2015. Añadió que, pese a la crítica reducción poblacional, se ha observado una relativa estabilidad en los últimos tres años, con avistamientos de crías, lo que sugiere que la especie aún se reproduce.

La subsecretaria de Biodiversidad y Restauración Ambiental, Marina Robles García, señaló que la modificación fue solicitada por la Convención Internacional sobre el Comercio de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) en 2025, tras una visita al Alto Golfo. Según Robles García, el anterior polígono dificultaba la vigilancia efectiva, y concentrar los esfuerzos de protección en el área precisa donde se encuentra la especie era una estrategia clave.

Sin embargo, representantes de organizaciones como el Centro para la Diversidad Biológica han calificado la medida como un paso atrás, sosteniendo que en lugar de reforzar la vigilancia, el gobierno legaliza la pesca con redes letales y abre la mayor parte del hábitat restante de la vaquita. Diego Ruiz Sabio, director del Museo de la Ballena y Ciencias del Mar de Baja California Sur, consideró la medida necesaria pero temporal, supeditada a la recuperación de la especie y a una vigilancia efectiva.

La problemática se agrava por la incursión del crimen organizado en la pesca ilegal de totoaba, cuya vejiga es altamente cotizada en el mercado asiático. Informes recientes señalan presuntas alianzas de corrupción entre funcionarios pesqueros y cárteles para facilitar el contrabando de productos marinos ilegales. Expertos como Rojas Bracho enfatizan la necesidad de un plan de recuperación a largo plazo que involucre a autoridades pesqueras, económicas, comunidades y organizaciones civiles, y la búsqueda de artes de pesca alternativas y seguros para los pescadores.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido la medida buscando conciliar la protección de la vaquita con el sustento de las comunidades pesqueras. Las nuevas reglas incluyen el diseño de esquemas de uso de artes alternativas y un sello distintivo para productos de comunidades que protegen a la vaquita, buscando mejorar la economía local y generar incentivos para la conservación.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba