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Septiembre Amarillo: Un Llamado Urgente a la Atención y la Prevención del Suicidio en México

Septiembre se tiñe de amarillo para visibilizar y concientizar sobre la prevención del suicidio, una problemática que afecta a miles de personas en México y el mundo y que, pese a su magnitud, sigue envuelta en silencio y estigma.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que a nivel global alrededor de 726,000 personas mueren por suicidio anualmente, siendo la tercera causa principal de defunción entre los jóvenes. En México, según datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) para 2020, ocurrieron 7,818 fallecimientos por lesiones autoinfligidas, con una tasa de 6.2 por cada 100,000 habitantes. La tasa es aún más alarmante en jóvenes de 18 a 29 años, con 10.7 decesos por cada 100,000.

Detrás de cada estadística hay una historia, una familia y personas que quizá estuvieron más cerca de lo que imaginamos. En Monterrey, por ejemplo, en tan solo 17 días, cuatro personas intentaron quitarse la vida al lanzarse desde estaciones del Metro, hechos que nos obligan a reflexionar sobre las señales que podríamos estar pasando por alto.

Expertos señalan que la desconexión, el agotamiento crónico y la soledad han escalado de simples malestares psicológicos a la antesala de una emergencia epidemiológica. El estigma social y la reticencia a hablar del tema, considerando erróneamente que hablarlo alienta la conducta, son grandes obstáculos. Las cifras de intentos no consumados, que se estiman en 20 por cada suicidio consumado, son verdaderos gritos de auxilio ahogados en el «ruido digital» y en mitos arraigados como «el que avisa no lo hace».

Visibilizar el problema implica hablar abiertamente de salud mental y emocional, sin juicios, para romper estigmas y facilitar que quienes necesitan ayuda puedan buscarla. Identificar señales de alerta en nuestro entorno es crucial: cambios drásticos de ánimo, expresiones de desesperanza, aislamiento, o alteraciones en los hábitos de sueño y alimentación son focos rojos.

La prevención efectiva va más allá de la medicalización automática o la prescripción de psicofármacos como única solución. Se requiere un abordaje integral que incluya la salud, lo legal, lo social, lo cultural y consideraciones valorativas, abandonando posturas tradicionales que conducen al silencio. Escuchar, acompañar y tender una mano pueden salvar una vida.

En México, existen vías profesionales de atención. La Línea de la Vida, de la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (Conasama), ofrece atención en el 800 911 2000. También está SAPTEL, Sistema Nacional de Apoyo, Consejo Psicológico e Intervención en Crisis por Teléfono, en el 55 5259 8121. Recuperar la conexión con uno mismo, el sentido vital y la tolerancia al dolor del otro son claves para salir de la anestesia y el silencio contemporáneo.

La OMS, en el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, insta a modificar prejuicios, estereotipos y actos de discriminación. Cambiar la narrativa en torno al suicidio exige la participación decidida de los servicios de salud, la sociedad y las autoridades. Porque, como se subraya, a veces la persona que tenemos enfrente no necesita que resolvamos su problema, sino que sepa que no está sola. Preguntar «¿Cómo estás?» y esperar a escuchar la respuesta, incluso si llega en forma de silencio, puede ser el primer paso para ofrecer un abrazo, una escucha y, quizás, para salvar una vida.

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